Al principio una STARTUP sólo necesita una cosa, CRECIMIENTO, y con una estrategia de Growth Hacking se puede hacer crecer rápido a una empresa desde las ventas.
El Growth Hacking tiene que ver con la viralidad y tiene como objetivo hacer crecer un negocio al centrarse en la experiencia de servicio de los consumidores. Mientras, el Growth Marketing trabaja con una visión más amplia, desarrollando la historia, el valor y la base de clientes de una marca.

Por tanto, los profesionales de Growth Hacking solo se centran en períodos de crecimiento a corto plazo.
Sus armas principales: Social Media, SEO (sobre SEM), y demás técnicas de marketing online como el Inbound Marketing o de Contenido, y como si fuera una fervorosa religión, hay que seguir su dogma, y este se llama Google Analytics.
Sobre el Growth y el Marketing en el mercado B2B, los destacados investigadores británicos Les Binet y Peter Field encontraron que las nuevas empresas deberían priorizar la activación y la generación de demanda sobre la marca al principio, y solo cambiar las dos más adelante.
De otro lado, cuando hablamos de Growth Hacking nos estamos refiriendo a una metodología que transgrede las reglas del mercadeo tradicional y del inbound marketing incluso, enfocándose en la generación de demanda mas no en el posicionamiento o el desarrollo del territorio de marca, por citar dos ejes clave que no deben descuidarse, pero que no tienen que ser hoy en día los puntos de partida para vender y crecer.
Rompiendo el funnel
Por ejemplo, en el mercadeo tradicional y el enfoque de ventas bajo la regla ortodoxa, el funnel es no solo una guía de acción sino un mapa lógico de resultados.
Así mismo, la estructura más popular para plantear los procesos de marketing es un embudo. Son fantásticos, ¿quién no los necesita?, pero la mayoría de los profesionales del marketing se dejan influenciar demasiado por su rigidez a la hora de pensar en los objetivos de su estrategia y/o tácticas.
Tenga en cuenta que el concepto «embudo» quiere ayudar a establecer una lógica de cascada al proceso de compra. Aunque los profesionales del marketing a menudo lo rebautizan de diferentes maneras, en esencia sigue significando lo mismo: un cierto número de personas llegan a conocer su oferta, y sólo un pequeño porcentaje de ellas avanza hasta el último paso de convertirse en cliente.
El problema con los embudos es que promueven el pensamiento descendente, en el que se asume que primero se debe despertar la curiosidad de la audiencia antes de educarla hasta que esté preparada para realizar una compra. Es decir, empezar por la parte superior del embudo. Como un dogma racional y espiritual.
Pero, el Growth Hacking rompe esos paradigmas y busca dar las herramientas para que esa disrupción no sea desordenada y caprichosa. En el caso del funnel, consideremos, en cambio, una estrategia ascendente. En lugar de intentar educar a todo el mundo desde cero, ¿por qué no dirigirse a los que ya están preparados para comprar? (es decir, empezando por la parte inferior del embudo).
Es decir, probemos enfocarnos en quienes ya están en la fase de consideración de compra, han pasado no solo de la fase inconsciente (no se que tengo un problema en mi negocio) a la consciente (se que tengo un problema y estoy buscando quién puede ayudarme a solucionarlo), sino que ya ha llegado a la de búsqueda específica de la solución con nombre y características precisas (necesito esta solución y la quiero de esta forma), está listo para negociar y cerrar una compra.
Entonces en ese punto se concentra ahí toda la pólvora del marketing, quizá en una campaña intensa de generación de demanda dirigida en Google Ads y SEO, quizá en una táctica de contenido periodístico en medios y de casos de uso probados con alianzas clave que permitan en paralelo contenidos para las redes sociales, o quizá una serie de webinars con desglose en videoclips y tutoriales en una estrategia de impacto audiovisual.
Rápido y sucio
El Growth Hacking se trata de moverse rápido y sucio, sin gran filigrana pero con mucha intensidad, copar en corto tiempo los espacios, canales y medios que se hayan identificados como críticos para los objetivos de ventas y crecimiento acelerado. No es una estrategia de largo plazo ni sostenible de forma permanente.
Requiere pocos pero variados recursos desplegados en un muy corto margen de tiempo, semanas o un par de meses a lo sumo, dirigidos con intensidad a un segmento de mercado y para vender un servicio o producto específico.
Si el objetivo está más allá de eso, e implica posicionamiento, liderazgo, rentabilidad sostenida, retorno creciente o crecimiento permanente, entonces hay que pensar en otras herramientas y combinaciones de marketing.
Sobre las tácticas de Growth Hacking, datos para tener en cuenta:
- Solo el 17% de los marketers hace pruebas A/B en las páginas de destino para mejorar las tasas de conversión. (HubSpot, 2020)
- Los primeros cinco segundos del tiempo de carga de una página tienen el mayor impacto en las tasas de conversión.
- En promedio, las tasas de conversión en el sitio caen un 4,42% con cada segundo adicional. (Portent, 2019)
- En una encuesta de Databox, el 70% de los participantes dijo que el SEO es mejor que el PPC para generar ventas. (Databox, 2019)
- Las landing pages, que son el tipo de modalidad de suscripción menos usado, generan la tasa de conversión más alta (el 23%).
- Por otro lado, los formularios emergentes, que son el tipo más popular, generan la segunda tasa de conversión más baja (el 3%). (Source: https://www.hubspot.es/marketing-statistics)